lunes, 12 de septiembre de 2011

Tres palabras


Salitre en la piel amarfilada de un sueño hecho persona, iluminada por el tímido sol anaranjado del amanecer. El murmullo de las barbas de Poseidón cuando rompen en tierra firme, roto eventualmente por las gaviotas. No podía haber un escenario más propio para un momento único en la vida.

Una sonrisa sin par, deslumbrante, capaz de iluminar el más oscuro abismo, acompañado de la mirada que cualquier hombre desearía ver el resto de los días de su vida. En ese exacto momento, el mundo se detuvo, resultando superfluo todo lo que lo habita salvo tan excepcional sirena.

No hubo decenas de rosas como en los épicos romances, tampoco hacía falta, no era preciso oropel alguno para dicho momento, su autenticidad y simbolismo no necesitaba ser acompañado por metales o presentes, pues su sola presencia ya es el mayor de los presentes que se puede desear.

Tres palabras brotaron…

La primera fue amor, pues ¿no es amor que el torrente sanguíneo de nuestro interior se detenga ante tal visión? ¿no es amor desear ser acompañado el resto del camino por quien se desea? ¿no es amor sonreír como nunca sólo con escuchar su voz?

La segunda fue devoción, entusiasmo y fervor por aquella que es capaz de hacer temblar el pulso con una caricia. Ofrecer vida y sueños, hombro para la tristeza y carcajada para la alegría. ¿a caso no es de ley jurar devoción a la persona amada?

La tercera fue constancia, acompañada de compromiso, pues todo aquel que es llevado al cielo, da su alma por permanecer en él y, humildemente, no puedo imaginar una definición más fiel de cielo que aquel mismo instante.

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Y tú dónde estabas hace 10 años?


Zona Cero


Cuando el que escribe revisa la historia del ser humano, por predilección sin duda, suelo acabar en el medievo. Una época oscura, en la que resalta, como no, las cruzadas. Estamos hartos de ver en películas una lucha por religión e ideales, en la que los cristianos asaltaban limpiamente los enclaves de Tierra Santa, no obstante la realidad dista bastante de esta historia edulcorada. El propio Godofredo de Bonillón afirmaba que "ríos de sangre" cruzaban las estrechas callejuelas de La Ciudad Tres Veces Santa. Ciudadanos inocentes masacrados, mujeres violadas, tesoros expoliados, una tónica que divisó desde su bella e incomparable majestuosidad la propia Santa Sofía, en una de las mayores atrocidades cometidas en la historia del ser humano, el asedio de Bizancio.

No obstante el génesis de las cruzadas no fue precisamente la religión, el vil metal, puestos comerciales estratégicos y la ambición llevaron a una catástrofe humana sin parangón previamente. Aunque, por supuesto, ¿quién se atreve a negar la épica de Ricardo Corazón de León y de San Luís?.

El ser humano, errante en su naturaleza, ha tropezado mil veces con la misma piedra, no queda más que preguntarse si realmente somos "la obra más perfecta de Dios" como algunos juran.

Hace 10 años, un atentado terrorista gestado en el, hasta entonces, despreciado Tercer Mundo dio un golpe en el punto de flotación del imperio capitalista predominante, los Estados Unidos de América. Sangre derramada, olor a carne en brasas y cenizas que aún son recordadas por los que, desgraciadamente, vivieron en primera, segunda o tercera persona aquel momento.

Sólo un magnicido, el de JFK, fue un toque de atención comparable para la sociedad norteamericana. Poco después, se desató la locura, un presidente incapaz, guiado por la mecánica militar más avanzada que el hombre ha conocido (que no al revés, no nos engañemos) y respaldado, muy a mi pesar, por el resto de países civilizados, llevó a cabo una nueva cruzada, ¿contra quién? contra los terroristas árabes.

Otra vez, el interés económico volvía a mover la espada cercenadora de vida del justiciero, pues el petróleo, junto a la empresa armamentística ha sido la gran beneficiaria de esta atrocidad. Era demasiado obvio que el aparato de propaganda occidental, en un movimiento que podría palidecer al mismísimo Goebbels, disfrazó de vendetta este derramamiento de sangre y, como no se podía esperar, funcionó a las mil perfecciones.

Las fuerzas del bien y el orden entraron en Oriente Medio a sangre y fuego, disparando por igual a la población, ejecutando en juicios sumarísimos a los culpables del atentado y, cómo no, instaurando a testaferros fieles a las barras y estrellas en sus gobiernos.

No obstante... ¿quién es el culpable del atentado? Bien, como escribía John Carlin en el artículo de opinión de El País el día 4 de este mismo mes, gran parte del entuerto fue favorecido por la inoperancia entre los servicios de información y el FBI norteamericano, de forma que, junto a un grupo de homicidas radicales cuya mera mención revuelve mis entrañas, la ineptitud del todopoderoso país preponderante fue uno de los principales culpables de dicho ataque aberrante.

Y bien, 10 años después, Estados Unidos tiene su vendetta, la cual ha costado:
  1. Pérdida incontable de víctimas civiles
  2. Apogeo de la industria armamentística sólo comparable con Vietnam
  3. Violación repetida del Acta de Derechos Humanos (Guantánamo, Juicio Sumarísimo a los responsables del atentado)
  4. Odio hacia el Islamismo en general en el mundo occidental
Bien, ¿dónde estaba la Justicia hace 10 años? De Vacaciones, tal y como lo ha estado durante el decenio siguiente.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Happy Birthay Mr Bulsara


Feliz 65 aniversario, Freddy. Aunque no estés entre nosotros, tus letras y voz son la banda sonora de nuestra vida, incluso de aquellos que cuando nos abandonaste éramos demasiado jóvenes para valorar tu arte.

Sobrecogedor, eléctrico e impactante, tú música sigue siendo fuente de inspiración, quizá por ello muchos te consideramos la mayor figura musical de la historia del rock.

God save the Queen, we miss you Freddie



viernes, 2 de septiembre de 2011

Fin de verano

Gotas de agua,
acaba el estío,
súbitamente.

Un sonetillo con métrica aberrante


Corazón,
melancolía.
Alegría,
sinrazón.

Desazón,
día a día.
Entropía,
relación.

Dolor,
amor.
Mudanza.

Futuro,
oscuro.
Esperanza.







miércoles, 24 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Ich bin ein Berlinen (I am a Jelly Donut)


Ampelmännchen

Quizá la ciudad más sorprendente que he visitado, con barrios que enamoran a quién busca más que paisajes y tiendas. No creo equivocarme demasiado afirmando que es, probablemente, la ciudad más bohemia en la actualidad de Europa.

El encanto de los restos socialistas se mezcla con el mundo urbanita del lado occidental. Donde el bullicio de Alexanderplatz se mezcla con la paz de Tiegarten, donde la exposición más cruda del resto nazi se mezcla con la bella sinagoga de reciente reforma. Una ciudad cosmopolita donde las haya, sí... me he enamorado de Berlín.

Fernsehtrum desde Alexanderplatz